La frialdad en la voz sin emociones de Shirley era evidente.
Adam miró a Shirley, apretando la mano de Cathy, y continuó avanzando hacia la puerta.
Apenas había dado unos pasos y la voz de Shirley volvió a sonar desde atrás.
"Adam, la he traído aquí para que te sientas satisfecho con tu vida. Ni se te ocurra salir por la puerta".
Al escuchar estas palabras, Cathy entendió al instante.
Ella no era más que un cebo para Adam, quien iría a buscarla en ese lugar, para atraerlo a esta trampa.
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