Lana pensó que lo había escuchado mal, pero vio claramente cómo los finos labios de Jeremy se abrían para hablar. "Cigarrillo".
Cigarrillo.
Se había acercado a pedirle un cigarrillo.
Los ojos de Lana brillaron, y el frenesí que había en ellos desapareció en ese momento.
Ella soltó una risita. Ni siquiera el hombre más decidido sería capaz de sobrevivir a la tortura del veneno que los mataba lentamente desde el interior.
Lana se acercó a él para sonreír apreciativamente ante sus rasgos liger