MINUTOS ANTES
La cabeza me estalla, actué de manera impulsiva ante una situación que no debería importarme, pero es que estos días me he sentido confundido, todo el tiempo quiero proteger a Glyndon, y no puedo borrar de mi mente su cuerpo desnudo, deseando tenerlo bajo el mío mientras la follo, el deseo me está cegando, nunca me había pasado algo como esto, ni siquiera con Davina, a quien estoy evitando en todo momento, hasta que la puerta de mi oficina se abre y entra ella.
—¿Qué haces aquí?