Capítulo 20: Una oportunidad.
Esa noche, en la mansión del marquesado Hazlit, la atmósfera era tensa.
Frente a la elegante chimenea, el fuego danzaba, proyectando sombras en la sala anexa del dormitorio.
El Rey Bertrand, sentado en un cómodo sofá individual, sostenía unos documentos en su mano izquierda y una copa de cristal con licor en la derecha.
El líquido brillaba como oro bajo la luz cálida del fuego, y el sonido del crepitar de la leña llenaba el aire.
La puerta se abrió y la Reina ingresó, escoltada por su si