La mañana siguiente llegó cargada de un aire denso, como si la mansión Andaluz presintiera la tormenta que se avecinaba. Brenda se despertó con la sensación de que el mundo había cambiado irreversiblemente. La revelación de su origen aún resonaba en su mente, y no podía evitar sentir que cada rincón de la casa ahora la observaba con desconfianza.
Mientras se preparaba, decidió que necesitaba hablar con Damián. La incertidumbre de la noche anterior seguía pesando sobre su corazón. Al salir de su