—Madre, ¿cómo sigue tu pie? —pregunta bajando la vista hacia los zapatos de tacón que tiene puesto—. Por lo visto no fue nada grave.
Alza una de sus pobladas cejas en dirección a ambas mujeres.
—¿De qué ha...
—Ay, ay duele —dice de manera dramática la chica.
Kyllian la ayuda a caminar hasta el sofá que está en un rincón de la habitación, la joven se sienta y le pide a su jefe si pides traer una compresa de hilo para su pie lastimado.
—Vale, ya regreso —se marcha de la estancia dejando solas a W