Débora se encuentra sentada en su cama, con la Biblia abierta sobre su regazo y una libreta a un lado. Está en su devocional matutino, algo que no es solo una rutina para ella, sino una profunda conexión diaria con Dios. Cada versículo lo analiza con cuidado, reflexionando en lo que significa no solo para el contexto en el que fue escrito, sino también para su propia vida. Anota pensamientos, preguntas y respuestas que el Espíritu Santo le revela mientras estudia. Sabe que el tiempo es limitado