Capítulo XXX. Un nuevo miedo
Han pasado cuatro días desde la última vez que ve a Leonard y tampoco he podido ver a Pablo, solamente he sabido de él cada que entra y sale de esta enorme mansión, y tal como mi esposo se lo hizo saber siempre va rodeado de hombres que tienen como tarea velar por su seguridad. Esta soledad me está haciendo extrañar mi antiguo empleo de cuando era una simple veladora en el teatro.
Al observar hacia los jardines veo que Roger y sus hombres entran como si de la misma realeza se tratase y desde atr