—¿Ah sí? ¿Y por qué?
—Porque no hay nada mejor que lo hagas con tus propias manos, así no te enojas si quedas inconforme.
—Eso tiene sentido, porque nadie se conoce mejor que uno mismo, si es así, prepararé mi bebida.
Se posa a mi lado.
—No es necesario señor Halder, ¿acaso mi esposo no le dijo que soy gran fan suya? —dije riéndome.
Aaron sabía que eso era mentira, pero era nuestro secreto y estaba hablando en clave.
—Perfecto, sorprendeme —se coloca del otro lado y queda frente a mí.
—¿