Toni asintió y puso el auto en marcha.
Windy sintió su estómago tensarse. El Davin sentado a su lado no era el Davin que la había besado en el auto el día anterior. No era el Davin que sonreía al recibir su mensaje. No era el Davin que le enseñaba diseño frente a los escaparates del centro comercial. Este era otro Davin. Un Davin cerrado herméticamente como una caja fuerte cuya llave había sido arrojada al fondo del mar.
Windy adelantó un poco el cuerpo, acercándose al asiento de Toni, y susurr