Pero en el rincón más pequeño de su mente, la pregunta que había surgido en el taxi el día anterior seguía dando vueltas sin respuesta. La pregunta que guardaba para más tarde, pero cuya existencia seguía molestando como una piedrecita dentro del zapato.
"Si Davin no puede reconocer rostros, ¿cómo puede reconocerme a mí?"
Esa pregunta seguía sin tener respuesta. Y Windy decidió guardarla aún más profundo. Había asuntos más urgentes ahora. El diseño que debía revisarse en la fábrica. La competen