Finalmente, Davin enderezó su cuerpo. Su espalda volvió a estar recta. Sus hombros volvieron a estar erguidos. Y el muro de hielo que por un instante se había agrietado ahora se reparaba de nuevo, ladrillo por ladrillo, hasta que no quedó ni una sola grieta.
Se giró y volvió caminando hacia el auto sin mirar atrás a la tumba. Sus pasos eran firmes y medidos, convertido de nuevo en el CEO que dejaba los asuntos personales para regresar al mundo de los negocios.
Windy y Toni lo siguieron por detr