—Ese —Lily señaló un vestido azul royal—. Y ese. Y ese también.
La dependienta, con el rostro cada vez más desconcertado, reunió toda la ropa que Windy y Lily habían señalado. La pila fue llevada a la caja y empezaron a escanearla una a una.
Fenita, que antes sonreía llena de victoria, empezaba a mostrar inquietud. Su ceja derecha se arqueó ligeramente al ver la cantidad de ropa que seguía acumulándose en el mostrador de caja.
—¿Vas en serio, hermana? —preguntó Fenita con un tono que aún era al