Davin, que seguía de pie junto a la cama de Windy, repitió su oferta con un tono más firme. "Windy, ya no necesitas trabajar para Nixon. Igualaré tu salario al que Nixon te ofrece. Incluso más, lo multiplicaré. Diez veces. Veinte veces. Lo que quieras. Con la condición de que ya no trabajes para Nixon."
Windy, acostada en la cama con la manta cubriéndola hasta el pecho, miró a Davin con una expresión muy plana. "No, Davin. Seguiré trabajando para Nixon. Tengo derecho a elegir dónde quiero traba