Después de aquella noche, tan llena de emociones, Windy durmió junto a Adam, en la habitación de los niños. Abrazó a su hijo mayor, con mucha fuerza, toda la noche, como si aquel abrazo pudiera ser un escudo, contra todas las amenazas, que acechaban fuera.
A la mañana siguiente, Windy se despertó, con una nueva determinación. Ella se tomaría sus días, con más calma. Pasaría el mayor tiempo posible, con sus hijos. Intentaría disfrutar de los momentos, que hasta ahora se le habían escapado, por e