—El hermano Adam ya lo sabe, mamá. Y mamá ya no puede seguir mintiéndole al hermano Adam, sobre eso.
Windy miró a su hijo mayor, con los ojos que empezaban a humedecérsele. Recordó que aquel Adam, el niño al que ella a menudo consideraba demasiado maduro para su edad, resultó que tenía una capacidad, muy superior a lo que ella se imaginaba. Riko ya había mencionado que Adam tenía un talento natural, extraordinario, en el campo de la informática.
Y la prueba ya era muy clara. Adam había logrado