Aquella pregunta llevó a Windy de vuelta a su objetivo inicial. La furia, que antes se había derretido un poco, por la noticia de la curación de Davin, volvió a arder, ahora. Quizás no tan densa como antes, pero aún lo bastante caliente como para hacerla hablar, con un tono afilado.
—He venido porque el Profesor Nixon acaba de visitar mi oficina, esta mañana —dijo Windy, con una voz que se esforzó en mantener firme—. Y él me ha contado algo, muy diferente de lo que el señor Toni me contó.
Davin