Pero Windy sabía que no tenía elección. Necesitaba aquel dinero. Lo necesitaba muchísimo. Hasta ahora, su plan de irse de esta ciudad, lejos de Davin y de su pasado, aún no había podido hacerlo realidad por la escasez de fondos.
Con aquel aumento de sueldo, quizás podría ahorrar más rápido y luego llevarse a sus seis hijos a otra ciudad, o incluso a otro país, para empezar una nueva vida, sin la sombra de Davin.
Así que, aunque a regañadientes, Windy aceptó el ascenso.
—Gracias, señor. Me esfor