Aquella mañana, Windy salió de casa con pasos ligeramente más pesados de lo habitual. Después de entregar a sus seis hijos a la señora Marni, que ya había llegado a las seis de la mañana, Windy pidió un taxi de aplicación y se fue directamente hacia la oficina central.
Ya no necesitaba pasarse por la sucursal, porque la noche anterior ya había recogido todas sus pertenencias personales, que no eran muchas. Algunas herramientas de diseño, algunos documentos y una pequeña foto de sus seis hijos,