La puerta del despacho de Toni se abrió lentamente, y Lily entró con pasos apresurados. En cuanto vio a Adam y a Billy sentados en el sofá, con los rostros aún hinchados, Lily corrió a pasitos hacia ellos.
—Adam, Billy, Dios mío. La tía os ha estado buscando todo este tiempo. ¿Por qué os escapasteis del colegio? La tía y mamá se habrían preocupado muchísimo si se enteran de que estabais perdidos. —susurró Lily, para que su voz no la oyera Toni, al otro extremo de la sala.
Adam agachó la cabeza.