La mañana está silenciosa. Sasha trabaja en silencio, pasando suavemente un paño húmedo con lustramuebles sobre las superficies de la oficina de Miguel. El ambiente es imponente, lleno de muebles robustos que gritan: somos caros.
Sasha termina de limpiar el escritorio, su mirada vagando por la sala hasta posarse en la estantería de la pared lateral. Se acerca, una sonrisa suave asomando en sus labios al ver las fotos de Kesha cuando era pequeña, su rostro iluminado por sonrisas inocentes. La vi