El primer destello de consciencia trae a Sasha una suave sensación de calor. Siente un peso sobre su cintura y muslos, una pierna enredada con la suya. Su corazón se acelera; la penumbra del cuarto no le permite reconocer dónde está. Comienza a sentir miedo, creyendo que ha sido secuestrada y llevada por los lobos que vio antes de perder el conocimiento.
Intenta zafarse del cuerpo que la aprisiona, pero la presión aumenta, negándole la salida. Su espalda choca contra un pecho masculino. Respira