Mundo ficciónIniciar sesiónMiguel da unos pasos al frente, su presencia domina el espacio de la celda, donde el olor húmedo de piedra fría y metal oxidado impregna el aire. Las llamas de las antorchas en las paredes proyectan sombras danzantes, intensificando el ambiente sombrío. Miguel observa a Lukan con una mirada penetrante. Lukan permanece sentado en el suelo, la mandíbula tensa.
— Pareces muy cómodo, Lukan — comenta Miguel con un ton







