Lukan no logra terminar la frase. En un abrir y cerrar de ojos, su cabeza es agarrada con una fuerza brutal, garras afiladas en lugar de uñas se clavan en su cuero cabelludo y lo empujan violentamente contra la pared de piedra.
El sonido sordo del impacto resuena en el sótano, mezclándose con el crujido inconfundible de huesos rompiéndose. Su frente se parte con el golpe y un grueso hilo de sangre se desliza por la herida abierta, manchando su piel pálida mientras sus ojos se abren de par en pa