— Quítamelo… — suplica Sasha, la voz ahogada, sus ojos llenos de lágrimas calientes. — No he hecho nada malo.
Lukan sonríe fríamente, ignorando su súplica mientras ajusta firmemente el collar alrededor de su cuello. El sonido del último clic resuena en la celda sombría, como un presagio de algo aún peor. La observa por un momento, sin ninguna emoción aparente en su rostro.
— ¿Dónde y cómo conociste a Helena? — pregunta Lukan.
Sasha parpadea, confundida, frunciendo el ceño mientras Lukan la obse