— ¿Por qué desobedeciste mi orden, Lunae Luciana? — Miguel endurece el rostro, su voz cargada de peligro. En ese momento, Luciana lamenta haber atendido la súplica de ese humano borracho que se hace llamar padre.
— Yo... pensé que sería más fácil para ella adaptarse si creía que solo estaba comenzando un nuevo trabajo. Es joven y ya ha pasado por tanto... — intenta explicar Luciana, su voz temblando levemente bajo la mirada furiosa de Miguel.
Miguel da un paso al frente, su presencia dominante