Comencé a caminar hacia la casa porque era imposible llegar a pie a la secundaria. “¡Te odio maldito vampiro sexy!” Ahora solo debo encontrar alguna excusa para que papá no me crea y… lo único que se me ocurre es que me dejó botada el autobús. “¿Acaso es una venganza por lo de ayer?
—¿A dónde vas?. —cierro mis ojos del susto cuando lo tengo frente a mí. Si, aún no me acostumbro a esto”. —Vamos, te llevaré a la escuela niña.
—Déjame de llamarme niña, que no es mucha la diferencia de edad entre n