Las luces se apagaban así como las incontables heridas que se iban acumulando por las malas actitudes, había pasado más de una semana desde que llegó al Palacio, sin embargo, no volvió ver a Agustin por ningún lado esa forma de comportarse no era primera vez lo que hacía que Mónica se sintiera mal mas aún en un lugar que apenas conocía.
En su corazón a pesar de todo aún quedaba una pequeña esperanza, pensó que las últimas dificultades que habían pasado las cuales habían quedado en Ciudad Celes