Capítulo 31

Después de la salida con mis dos amigas, me encerré en mi habitación, el cachorrito que Tadeo me obsequio está a mi lado, aunque está un poco más grande sigue siendo muy tierno. Está dormido en mi pecho, yo me mantengo con la mirada fija en el techo, bocanada de aire tras bocanada, el no agradable encuentro con Franco me tiene con dolor de cabeza.

Llevo la mirada hasta la ventana, aun no anochece y yo debería hacer l

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