Capítulo 30

Nos miramos fijo, mi corazón late mucho.

Vuelve a mí, poco a poco se encamina sobre mí, sus manos apoyadas en la cama con fuerza, hace que sus músculos se contraigan, su boca se posa en mi abdomen y comienza a subir lentamente en forma recta. Pasa entre mis senos y llega hasta mis labios, su dorso desnudo y cálido uniéndose al mío.

Mis manos por encima de mi cabeza, los labios de Dante junto a los mío

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