Capítulo 50

Su tono había sido demandante, esperaba una respuesta en silencio, ineludible. Ophel aclaró su garganta.

—Quería bajar la ventana de camino aquí —expliqué—, pero me dijeron que por medidas de seguridad no podía.

Tomas asintió, comprendiendo. Me ofreció su brazo y se despidió de Ophel. El edifico al que me dirigió tenía una estructura y diseño de antaño. Me gustaba. Las pa

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