Las semanas fueron pasando rápidamente, el vientre de Edie crecía cada vez más y su ansiedad con él. Todo le frustraba, hasta el hecho que ya no podía utilizar calzados deportivos.
Su decisión de no salir de la mansión era firma, así que tuvimos que esperar a que la doctora terminara sus vacaciones y hacer una cita para viniera.
Edie en verdad ya estaba cansado, y no es para menos, el tamaño de su vientre y más siendo dos pequeños moviéndose como si de una pista se tratase, cada vez estaba más