Estos días en verdad fueron muy buenos, sin contar que ese calor corporal no me deja, aunque Eric insistía para llamar a un médico, yo no quería. No estoy enfermo... lo sé, pero la ansiedad y ganas de comer en todo momento no me dejaba. Mi humor era tan cambiante que a veces ni yo podía conmigo.
Eric es alguien con dos facetas, el mafioso, temible e implacable y mi gatito tierno ronroneando! Es que es tan tierno cuando se propone, que me sorprende lo maleable que se vuelve cuando está conmigo,