El mundo era una caja de sorpresas o eso era al menos lo que creía Dante, porque, aunque sus sospechas solo quedaban en sospechas, nunca pensó que estuviera tan acertado esta vez. Y su propio hermano era el protagonista.
-¿Y bien? ¿Quién de los dos empieza?- Dante estaba mortalmente serio.
Matías bajó la cabeza y apretó los puños tensando su cuerpo como todo lobo joven ante un alfa que parecía molesto. Una mano que se posó en su hombro lo reconfortó a pesar de que el dueño de esta no lo estuvie