Esa tarde fue un revuelo completo en toda la mansión como siempre ocurría como cuando el Consejo se reunía. Desde que se había desplazado la sede del castillo de Lucian a la manada de Dante, esta era una rutina que los lobos habían admitido sin protestas.
Aidan estaba sentado junto a Fallen en uno de los enormes sofás de la sala principal. Tanto él como su hermano leían cada uno un libro. El de Fallen era más sobre registro económicos de la manada y el de Aidan sobre historia. Ya se había devor