Nicki y Dylan iban hacia la casa de los tíos de ella. En esta oportunidad, Dylan pudo observar que ella estaba aún más nerviosa, si eso era posible. No se la imaginaba así de insegura y desconfiada con lo que pudiera pasar, podría apostar que no le temía a nada ni a nadie. Que ella solita se bastaba. Pero no, allí estaba ella, a segundos de temblar.
—¡Hey! Tranquila… ¿tus tíos no son ogros verdad?
—No, pero harán muchas preguntas. No sé si quiero ir, ¿qué te parece si regresamos a mi casa y or