Después de cenar hablo un rato por teléfono con mi madre, ella ahora me llama todos los días y siempre me pregunta por Ignacio. Me dice que está orando mucho por sus recuperación.
Me lavo los dientes y me despido de mi novio con un pequeño beso en los labios, revisó que las cobijas cubran bien su cuerpo y me acuesto en el sofá, miro un rato el techo porque últimamente me cuesta conseguir el sueño.
Hasta que tocaron mi brazo, al despertarme pude mirar que son los hombres que estaban en la puerta