Miró a Ignacio y él sigue dormido tan lejano de esta realidad, su rostro cada día está más delgado, desearía tanto que despertara sacarlo de ese coma.
Observo a su madre, porque está vez no es un sueño como el de esta madrugada la presidenta Isabel está frente a mí, con su imponente presencia.
No sé que pensara de mí, yo me coloque lo primero que encontré un jean azul, un sencillo abrigo y mis converse blanca y sujete mi cabello en una cola de caballo, lo único que aplique fue un brillo sobre m