Mundo ficciónIniciar sesiónBárbara.
Bajo las escaleras mirando la hora del reloj que cargo, los chicos habían salido a conocer otro lugares mientras yo me dirigía a la empresa de Galileo a rechazar la propuesta de trabajo que los gemelos me hicieron creer que era de otra empresa, apenas abrir la puerta alguien con un abrigo grande color rosa chillón y un sombrero negro entra a la casa, miro a fuera y luego miro a la mujer que entró.
— Sigo sin creer que la gente se ponga calceta







