Cap. 50
entrelazados por el amor
Héctor
Pronto entendí la preocupación de mi madre, así que con todo cariño comencé la conversación.
- ¿Qué pasa, no te ves bien? - ¿Quieres acostarte un rato, o quieres que te pida algo, te traje ese bocadillo...
— ¡Por favor, Héctor, no hables de comida, soy terrible y de solo pensarlo quiero vomitar!
— Cierto Lorena, pero igual es mejor que vayas al médico, si quieres te llevo, ¡o si prefieres te llamo uno aquí!
— No hace falta, ya fui hoy, y acabo de confirma