Capítulo 34. Soy un hombre roto
Richard miró a Brooke jugar con su comida, parecía pensativo y eso le preocupó. Cuando el chico lo llamó invitándolo a comer, él no dudó y aceptó de inmediato; sin embargo, ahora que estaban juntos, tenía la impresión de que esta invitación no era por un interés personal por parte de Brooke y las ilusiones del agente se rompieron, por un momento había creído que…
—Gracias por venir, Richard —murmuró Brooke, dejando el tener a un lado y levantando la mirada para enfrentarlo.
—Siempre es un gusto