Capítulo 25. ¡No quiero volver a saber de ti!
Brooke tenía clavada la mirada en un punto fijo, estaba vivo, pero era como si no lo estuviera. Las lágrimas se derramaron de sus preciosos ojos, esos ojos que habían perdido su brillo. Bien decían que los ojos eran el espejo del alma…, y en ellos ya no había nada.
«Esto, esto también debes agradecerlo a Gary, pequeño caracol».
Las palabras de Yeremi se repetían en su cabeza, mientras laceraban su destrozado corazón. ¡Qué caro había pagado darle una oportunidad a Gary! ¡Había sido un idiota por