Recibí muchos aplausos de parte de su padre y con eso me sentía más que satisfecha. Todo había salido bien. Ellos me habían felicitado por lo bien que lo había hecho.
—Ves que no siempre las cosas te pueden salir mal, Piper—Gustavo trajo consigo una copa de vino entre sus dedos—hoy vamos a brindar por la gran visita que tengo en mi casa—me sonroje, todo parecía extraño.
—No es para tanto—llevé mi mano a mi boca para no avergonzarme tanto—pero me da gusto que mi melodía es linda para tus padre