Si algo podía decir con suma certeza en ese momento era que odiaba los hospitales con toda la fuerza de su alma, odiaba las miradas de lastima, odiaba las preguntas indiscretas y los cuchucheos del personal que la observaba desde la distancia...
Odiaba con todas las fuerzas de su maltrecho corazón tener que estar pasando por todo eso...
— Bien Mónic... quizás te sientas un poco mal después de los exámenes — el doctor que la atendía, y cuyo nombre no recordaba; la trataba como una niña a la que