DARIAN
—Es un varón —murmuré contra el cuello de Lyra —. Tiene que serlo.
Lyra levantó la cabeza de mi pecho, apoyando la barbilla en mi esternón mientras sus ojos verdes refulgían con esa chispa dorada de Nyx que me enloquecía. Llevó la mano de nuevo a su vientre plano, apretando mis dedos contra su piel.
—Valerie es la loba plateada —asintió ella en un susurro —. Sacó los colores de mi linaje, la visión de las crestas y la luz de la luna llena. La profecía exigía la dualidad, Darian... El que