LYRA
La noche previa a la marcha sobre las ruinas de Ravencrest cayó sobre el campamento con un silencio casi místico.
Tras el espectáculo en el patio de armas, la energía entre los guerreros era vibrante. Ya no había divisiones en las fogatas; los rastreadores de Blackwood compartían suministros con la guardia de Nightbane, mientras la red unificada zumbaba suavemente con una serenidad que jamás habíamos experimentado. Éramos una sola manada, un solo latido.
En el mapa desplegado sobre la gran