38. FALARIS… ¿MORIRÁ…?
Noah
Estaba con un terrible dolor de cabeza, el mundo me daba vueltas y ni qué hablar del estómago. Levanté la mirada encontrando a Mao nadar muy feliz en lo que el cínico de Falaris veía a la nada misma con sus enormes ojos amarillos, era extraño verlo tan quieto, pero no iba a enfocarme en sus pataletas de diva con esta resaca.
–¿Cómo te sientes?
Luna apareció con su melodiosa voz y dulce sonrisa extendiéndome un jugo y unas pastillas que no tardé en tomar.
–Gracias, pero estoy como la mierda