Alma.
Mis ojos están inundados de lágrimas y mi cabeza late con fuerza, como si estuviera a punto de explotar. Un intenso nudo se forma en mi garganta y me cuesta respirar, porque no he parado de llorar y gritar. Me siento atrapada en un ciclo de terror y desesperación.
No puedo recordar cómo llegué a este lugar ni cuánto tiempo ha pasado desde entonces. Todo parece un dejavu del momento en que Mauro me secuestró años atrás. El miedo me invade, pero esta vez no soy una adolescente asustada, soy