Mundo ficciónIniciar sesión—¿Qué dijiste?— me respondió con un beso, antes de levantarse de la cama. Retomó su postura y se puso serio.
—Perdóname, mi corderito— su cuerpo aún no se veía estable, estaba temblando y sus ojos se veían llorosos. Se subió el cierre y caminó a la puerta—. Cuídate, lisa— ni siquiera me miró a la cara, bajó la cabeza y con una última sonrisa fingid






