Mundo ficciónIniciar sesión—Déjame ir, por favor— supliqué en llanto para que me soltara, pero él solo reía más.
Acercó la jeringuilla a mi parte baja e intenté forcejear para cerrar mis piernas, pero él las sujetó fuertemente. No tenía mucha fuerza luego de tanto. Sentí una sensación de calor incomoda y asquerosa en mi ano.—¿Qué haces? ¡No, por favor! ¡Suélta






